Sala de estar con climatización a partir de la bomba de calor

Adiós calderas, bienvenidas bombas de calor

Tradicionalmente, para suministrar calor para la producción de calefacción y agua caliente a los edificios se han venido utilizando calderas, que empleaban diferentes combustibles de manera que al quemar liberaban el calor necesario para proporcionar el confort requerido. Sin embargo, la evolución de la tecnología ha alcanzado un punto en el que nos permite afirmar que para producir confort térmico en los edificios no es necesario quemar. Es más, ¡existe tecnología actual mucho más eficiente y económica!

Primero quemamos sólidos

Desde el inicio de los tiempos las personas intuitivamente hemos empleado aquello que podíamos quemar de manera directa, combustibles sólidos como la madera para nuestras chimeneas y el carbón para nuestras primeras calderas. El gran inconveniente que presentaban ambas era que el control sobre la cantidad de combustible debía hacerse de manera manual, es decir tanto calor se necesitaba, tantos kilogramos de combustible se empleaban. Diariamente había necesidad de acudir a su encendido y además generaban gran cantidad de residuo sólido que obligaba a un mantenimiento tedioso.

Después quemamos hidrocarburos

Se hacía necesario una evolución que permitiese dosificar la cantidad de energía primaria de forma automática, permitiendo obtener un control y continuidad en el suministro de combustible. La revolución de los hidrocarburos permitió llevar a cabo esta progresión, pues al ser fluidos podían canalizarse y dosificarse en función de la demanda. El precio de los hidrocarburos marcó de forma clara la utilización de uno u otro tipo, si bien en un principio se utilizaron masivamente calderas a gasóleo, pronto se dio paso a la utilización del gas natural como energía primaria generalizada para producir calor en los edificios mediante calderas a gas. Dentro de las calderas a gas también existió una progresión desde las calderas estándar, hacia las calderas de baja temperatura y finalmente hacia las calderas de condensación.

Tenemos una alternativa mejor que nos permite decir NO a seguir quemando fósiles, pues no es imprescindible su combustión para obtener calor en nuestros edificios.

En la actualidad existe una gran cantidad de instituciones y empresas que promueven el uso de calderas de condensación a gas como sistema de producción de calor óptima, ignorando las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen decisivamente al cambio climático. Por tanto, algunos creemos que ha llegado el momento de ejercer nuestra responsabilidad sobre el medio ambiente y sobre la herencia del hábitat que dejaremos a nuestros descendientes. Tenemos una alternativa mejor que nos permite decir NO a seguir quemando fósiles, pues no es imprescindible su combustión para obtener calor en nuestros edificios.

Llegó la hora de dejar de quemar

Hoy disponemos de una tecnología que no tiene la necesidad de quemar para producir calor, sino que bombea el calor desde el exterior del edificio hacia el interior y viceversa, y lo hace valiéndose de un proceso termodinámico que permite transportar el calor, consumiendo para ello una pequeña cantidad de energía eléctrica en comparación con la energía térmica transportada. La máquina que aplica la tecnología mencionada se denomina “Bomba de calor”.

Las características de la bomba de calor permiten no sólo bombear el calor desde el exterior hacia el interior, sino desde el interior hacia el exterior, de manera que puede producir tanto calor como frío en el interior del edificio. Este frío permitirá proporcionar refrigeración en los meses calurosos del año.

Dentro de las bombas de calor existen diferentes tipos en función de dónde intercambian la energía:

  • Aerotérmica: Energía contenida en el aire.
  • Geotérmica: Energía contenida en el subsuelo.
  • Hidrónica: Energía contenida en el agua.

Cada edificio deberá intercambiar su calor con aquella energía que más le interese desde el punto de vista técnico-económico. En concreto España debido a su climatología es muy favorable a la instalación de bomba de calor aerotérmica, ya que cuenta con temperaturas suaves durante todo el año, a diferencia de otros países del norte de Europa.

¿Qué hacer con las calderas existentes?

Transformarlas, de la misma manera que muchas de las primeras instalaciones que quemaban carbón y gasóleo fueron transformadas a gas, ahora es el momento de transformar todas las calderas a un sistema con bomba de calor.

En instalaciones individuales, como sucede con las calderas murales a gas de los hogares, la sustitución es directa, pues existen múltiples bombas de calor individuales con producción de calefacción y agua caliente integrada.

En instalaciones centralizadas, se deberán sustituir las calderas existentes por una acumulación de inercia cuya carga térmica sea realizada por la bomba de calor.

El ahorro obtenido por la transformación a un equipo de mayor rendimiento con bomba de calor permite hacer frente al coste de la inversión.

No más humos

Tenemos una oportunidad excepcional para dejar de emitir CO2 a la atmósfera. Si bien algunos promotores ya han dado sus primeros pasos diseñando instalaciones centralizadas híbridas de generación de calor mediante gas y bomba de calor, no es suficiente. Es hora de apostar por suprimir cualquier combustible fósil para generar calor en los edificios, más aún cuando disponemos de tecnología que lo permite y viabilidad económica que lo justifica. ¡Ah, no te olvides de contratar electricidad verde para que no tengamos emisiones en origen y el ciclo sea virtuoso!

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